Diseñados para la caja, la fila y los treinta segundos
La mayoría de las herramientas de CRM nacieron para el comercio digital, donde el cliente ya viene identificado por su sesión. En la tienda física no hay login: hay una caja, una fila y treinta segundos. Guper se diseñó para ese momento, y para que el ecommerce comparta el mismo cliente.
Lo que la tienda física exige y el ecommerce nunca pidió
Identificar sin formulario
En la caja no hay sesión iniciada ni tiempo para llenar campos. La identificación tiene que ocurrir en segundos y con un motivo real para darla.
Canjear en el mostrador
El saldo se aplica como descuento en el cobro, con validación por PIN, sin frenar la fila y sin cambiar el medio de pago.
El asesor como canal
Quien atiende necesita ver al cliente y su historial en el celular, y recibir a quién contactar hoy. Un CRM de ecommerce no tiene ese usuario.
Medir por tienda y por persona
Participación en la venta, tasa de identificación y NPS por tienda y por asesor. Sin eso, el programa no baja al piso.
Lo que se puede hacer cuando el CRM recibe la venta
No son funciones extra. Son preguntas que simplemente no se pueden responder si el dato de la compra no está adentro.
Segmentar por producto
Quién compró una categoría y nunca otra, quién compra siempre la misma línea y quién nunca repitió marca.
Segmentar por tienda y canal
La base de cada tienda, con su propia frecuencia y su propio ticket. Y el cliente que compra en tienda pero nunca en línea.
Frecuencia real por persona
Cada cuánto vuelve cada cliente, no el promedio de la base. Es lo que permite avisar antes de que se vaya.
Ticket y su evolución
Si el cliente está gastando más o menos que hace seis meses, y qué hizo la diferencia.
Quién compra solo con descuento
Para dejar de darle incentivo a quien iba a comprar igual, y dárselo a quien no volvía.
Cross-sell sobre lo ya comprado
La siguiente compra probable sale del historial real, no de una regla escrita a mano.
La fidelidad no es otro sistema, y por eso la experiencia no se rompe
Cuando el CRM está de un lado y el programa de lealtad del otro, el que paga la cuenta es el cliente: recibe un mensaje sobre un saldo que la caja no encuentra, o canjea y la campaña sigue insistiendo.
El saldo y el nivel nunca están desactualizados
La compra los actualiza en el momento, no en una carga nocturna. Si el cliente subió de nivel con la compra de hoy, el asesor y el checkout ya lo ven. Y el mensaje, la caja y el sitio leen el mismo número con la misma vigencia.
Una sola cuenta
Sin una tarjeta de lealtad aparte, sin otro registro y sin otra contraseña. El cliente es el mismo en la tienda, en el sitio y en WhatsApp.
Sin integraciones que se caen
Cada conexión entre dos herramientas es un punto de pérdida. Aquí no hay sincronización que se atrase ni lista que quedó vieja.
La tienda ve lo mismo que el cliente
El asesor abre la ficha y encuentra el saldo, la vigencia y la campaña que la persona recibió. Se acaba el "en el sistema no me aparece".
Y por eso el incentivo puede ser distinto para cada quien
Con la compra adentro, la regla deja de ser un porcentaje único: cambia por producto, por categoría, por canal, por tienda y por perfil de cliente. Ese es el punto donde un CRM genérico se detiene y el programa empieza a rendir.
¿Comparamos con lo que usas hoy?
Te mostramos, sobre tu operación, qué preguntas podrías responder y hoy no.
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