Soluciones · Cashback

El camino más corto para tener un programa de lealtad

El cashback es el modelo más simple de explicar y el más rápido de poner en la calle: el cliente recibe un porcentaje de lo que compró y lo usa en su próxima visita. No hay catálogo de premios que armar, ni niveles que diseñar, ni economía de puntos que calibrar antes de arrancar.

Se entiende en una frase

Te devolvemos un porcentaje para tu próxima compra. No hay equivalencias que explicar ni mínimos de canje que aclarar. El cajero lo dice en cinco segundos y el cliente lo entiende sin leer nada.

Vale para el cliente desde el primer ticket

El saldo es dinero, no la promesa de dinero. Esa es la razón por la que el cliente deja su teléfono en la caja: se lleva algo a cambio en ese momento, no dentro de seis compras.

Se lanza sin proyecto

Un porcentaje, una vigencia y el canje en la caja. Nada de negociar un catálogo de premios ni de definir niveles antes de empezar. La primera versión sale en semanas.

Cómo lo resuelve Guper

1

Se define la regla

Porcentaje por producto, categoría, canal o perfil de cliente. Mayor en lo que necesita rotar, menor en lo que ya se vende solo.

2

El saldo se genera en la caja

La compra entra identificada y el cashback se calcula sobre esa venta, en tienda física o en línea, sobre el punto de venta que la marca ya usa.

3

El cliente se entera y sabe hasta cuándo

Un mensaje con lo que ganó, el saldo total y la fecha de vencimiento. Y un recordatorio antes de que se pierda.

4

Se canjea como descuento y se mide

El saldo entra como descuento comercial en cualquier canal, se suma a las promociones vigentes y esa venta queda marcada como influida.

Cómo se elige

La frecuencia y el margen deciden el modelo

Es aritmética. El costo del incentivo sale del margen, y la velocidad con la que el cliente vuelve define si alcanza a acumular algo que le importe.

Cashback

Compra esporádica, margen alto. Moda, calzado, joyería, decoración, electrónicos. El cliente vuelve dos o tres veces al año: si tiene que acumular, nunca llega. El saldo le sirve en la visita siguiente y el margen aguanta el porcentaje.

Programa de puntos

Compra frecuente, margen corto. Farmacia, conveniencia, supermercado, restaurantes, combustible. El cliente acumula rápido y el punto cuesta una fracción del cashback, porque la marca define el tipo de cambio y una parte nunca se canjea.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta en margen?

El costo real no es el porcentaje nominal, es el porcentaje sobre la venta que efectivamente se canjea, medido contra el margen de contribución. Con vigencia y reglas por categoría se ajusta hasta donde la marca decida.

¿No acostumbra al cliente al descuento?

El cashback no baja el precio de la venta de hoy: la deja intacta y condiciona el beneficio a que exista una próxima compra. Es lo contrario de un descuento de entrada.

¿Se puede combinar con promociones?

Sí. El saldo entra como descuento comercial y se suma a lo que ya esté vigente. Las reglas definen dónde no aplica.

¿Y si el negocio tiene margen corto?

Ahí conviene mirar el programa de puntos, que difiere el costo y deja el tipo de cambio en manos de la marca.

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